← Regresar

2 Tesalonicenses

123

2 Tesalonicenses - Capítulo 1

1Pablo, Silas y Timoteo; a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:

2Gracia a vosotros y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3Siempre debemos dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo sobremanera y abunda el amor de cada uno para con los demás;

4tanto que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, a causa de vuestra perseverancia y fe en todas vuestras persecuciones y aflicciones que estáis soportando.

5Esto da muestra evidente del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual también estáis padeciendo.

6De hecho es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen,

7y retribuir con descanso, junto con nosotros, a vosotros que sois afligidos. Esto sucederá cuando el Señor Jesús con sus poderosos ángeles se manifieste desde el cielo

8en llama de fuego, para dar retribución a los que no han conocido a Dios y a los que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús.

9Ellos serán castigados con eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,

10cuando él venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado por todos los que creyeron; porque nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros.

11Con este fin oramos siempre por vosotros: para que nuestro Dios os haga dignos de su llamamiento y que él cumpla todo buen propósito y toda obra de fe con poder,

12de manera que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

↑ Volver al Índice de 2 Tesalonicenses

2 Tesalonicenses - Capítulo 2

1Ahora, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,

2que no seáis movidos fácilmente de vuestro modo de pensar ni seáis alarmados, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, como que ya hubiera llegado el día del Señor.

3Nadie os engañe de ninguna manera; porque esto no sucederá sin que venga primero la apostasía y se manifieste el hombre de iniquidad, el hijo de perdición.

4Este se opondrá y se alzará contra todo lo que se llama Dios o que se adora, tanto que se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios.

5¿No os acordáis que mientras yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

6Ahora sabéis qué lo detiene, a fin de que a su debido tiempo él sea revelado.

7Porque ya está obrando el misterio de la iniquidad; solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene.

8Y entonces será manifestado aquel inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el soplo de su boca y destruirá con el resplandor de su venida.

9El advenimiento del inicuo es por operación de Satanás, con todo poder, señales y prodigios falsos,

10y con todo engaño de injusticia entre los que perecen, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

11Por esto, Dios les enviará una fuerza de engaño para que crean la mentira,

12a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

13Pero nosotros debemos dar gracias a Dios siempre por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y fe en la verdad.

14Con este fin os llamó Dios por medio de nuestro evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

15Así que, hermanos, estad firmes y retened las doctrinas en que habéis sido enseñados, sea por palabra o por carta nuestra.

16Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y nuestro Padre Dios quien nos amó y por gracia nos dio eterno consuelo y buena esperanza,

17anime vuestros corazones y os confirme en toda obra y palabra buena.

↑ Volver al Índice de 2 Tesalonicenses

2 Tesalonicenses - Capítulo 3

1Por lo demás, hermanos, orad por nosotros para que la palabra del Señor se difunda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también entre vosotros;

2y que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

3Pero fiel es el Señor, que os establecerá y os guardará del mal.

4Tenemos confianza en el Señor en cuanto a vosotros, que hacéis y haréis lo que os mandamos.

5¡El Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y la paciencia de Cristo!

6Sin embargo, os mandamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente y no conforme a la doctrina que recibieron de parte nuestra.

7Vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos, porque no hemos vivido desordenadamente entre vosotros,

8ni hemos comido de balde el pan de nadie. Más bien, trabajamos arduamente hasta la fatiga, de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;

9no porque no tuviésemos autoridad, sino para daros en nuestras personas un ejemplo a imitar.

10Aún estando con vosotros os amonestábamos así: que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

11Porque hemos oído que algunos andan desordenadamente entre vosotros, sin trabajar en nada, sino entrometiéndose en lo ajeno.

12A los tales les ordenamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su propio pan.

13Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien.

14Si alguno no obedece nuestra palabra por carta, a ése señaladlo y no tengáis trato con él, para que le dé vergüenza.

15Pero no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.

16Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

17Este saludo es de mi mano, Pablo. Así es mi firma en todas mis cartas, tal como escribo.

18La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros.

↑ Volver al Índice de 2 Tesalonicenses