Job
Job - Capítulo 1
7He aquí, aunque grito: "¡Violencia!," no soy oído; doy voces, y no hay justicia.
8El ha cercado mi camino, para que yo no pase; sobre mis senderos ha puesto tinieblas.
9Me ha desvestido de mi gloria, y ha quitado la corona de mi cabeza.
10Por todos lados me despedaza, y me marcho; ha arrancado mi esperanza como a un árbol.
11Hace que su furor se inflame contra mí y me considera como a uno de sus adversarios.
12A una vienen sus tropas; allanan su camino contra mí, y ponen sitio alrededor de mi morada.
13Hizo que mis hermanos se alejaran de mí; mis amigos se apartaron por completo.
14Mis parientes me han fallado; mis conocidos me han olvidado.
15Los que habitan en mi casa y mis criadas me consideran un extraño; he llegado a ser un extranjero ante sus ojos.
16Llamo a mi siervo, y no responde; con mi propia boca le tengo que rogar.
17Mi aliento ha venido a ser repulsivo a mi mujer, y apesto aun ante mis propios hijos.
18Aun los niños me desprecian; si me levanto, hablan contra mí.
19Todos mis amigos íntimos me abominan; aquellos a quienes amo se han vuelto contra mí.
20Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne; he escapado apenas con la piel de mis dientes.
21¡Compadeceos vosotros de mí! ¡Compadeceos de mí, oh amigos míos! Porque la mano de Dios me ha tocado.
22¿Por qué me perseguís, como lo hace Dios? ¿No os satisfacéis con mi carne?
23¡Oh, que mis palabras fuesen escritas! ¡Oh, que fuesen grabadas en un libro!
24¡Que con cincel de hierro y de plomo fuesen cinceladas en la roca para siempre!
25Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo.
26Y después que hayan deshecho esta mi piel, ¡en mi carne he de ver a Dios,
27a quien yo mismo he de ver! Lo verán mis ojos, y no los de otro. Mi corazón se consume dentro de mí.
28Si decís: "¿Cómo lo acosaremos?," y "La raíz del asunto se halla en él,"
29temed por vosotros ante la espada. Porque la espada representa la ira contra las iniquidades, para que sepáis que hay un juicio.
1Entonces respondió Job y dijo:
2—¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma y me trituraréis con palabras?
3Ya me habéis injuriado diez veces. ¿No os avergonzáis de haberme atacado?
4Si en verdad he errado, conmigo permanecerá mi error.
5Pero si en realidad vosotros os jactáis contra mí, y contra mí usáis mi oprobio como argumento,
6sabed, pues, que Dios me ha agraviado y me ha envuelto en su red. su oración.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 2
1Entonces intervino Zofar el namatita y dijo:
2—Es que mis inquietantes pensamientos me hacen responder, y a causa de ello estoy dolorido.
3He oído una reprensión que me afrenta, y mi espíritu comprensivo me mueve a responder.
4¿Acaso sabes esto, que desde la antigüedad, desde que fue puesto el hombre sobre la tierra,
5el júbilo de los malvados es breve, y la alegría del impío dura sólo por un momento?
6Aunque su altivez suba hasta el cielo, y su cabeza alcance a las nubes,
7como su propio excremento, perecerá para siempre, y los que lo vean dirán: "¿Dónde está él?"
8Como un sueño se esfumará y no será hallado; se disipará como una visión nocturna.
9El ojo que lo veía no lo verá más, ni su lugar lo volverá a contemplar.
10Sus hijos pedirán favores a los pobres, y sus manos devolverán su riqueza.
11Sus huesos, aún llenos de vigor juvenil, yacerán con él en el polvo.
12Aunque el mal sea dulce en su boca, y lo esconda debajo de su lengua,
13aunque lo guarde y no lo deje ir, sino que lo retenga en su paladar,
14con todo su comida se descompondrá en sus entrañas; veneno de áspides habrá dentro de él.
15Devoró riquezas, pero las vomitará; Dios las sacará de su vientre.
16Chupará veneno de áspides; lo matará la lengua de la víbora.
17No verá los arroyos, los ríos fluyendo miel y leche.
18Devolverá el fruto de su labor sin haberlo tragado; no gozará de la utilidad de sus negocios.
19Porque oprimió y desamparó a los pobres, y despojó casas que no había edificado.
20Porque no conoció sosiego en su interior, no se salvará ni con su más preciado tesoro.
21Nada quedó que no comiese; por eso no durará su prosperidad.
22En la plenitud de su opulencia tendrá estrechez; toda la fuerza de la miseria caerá sobre él.
23Cuando se ponga a llenar su estómago, Dios enviará sobre él el ardor de su ira; hará llover sobre él el fuego de su furor.
24Huirá de las armas de hierro, pero una flecha de bronce lo atravesará.
25Saldrá una flecha por su espalda; y la punta resplandeciente, por su hiel. Los horrores vendrán sobre él.
26Todas las tinieblas le están reservadas, como si fueran su tesoro. Un fuego no atizado lo devorará, y serán quebrantados los que hayan quedado en su morada.
27Los cielos revelarán su iniquidad, y la tierra se levantará contra él.
28El producto de su casa será llevado por los torrentes en el día de su furor.
29Esta es la porción de parte de Dios para el hombre impío, la heredad que por su palabra le ha asignado Dios.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 3
1Entonces respondió Job y dijo:
2—Escuchad atentamente mis palabras; sea esto vuestra consolación.
3Soportadme, y yo hablaré; y después que yo haya hablado, burlaos.
4¿Acaso me quejo ante algún hombre? ¿Por qué no se ha de impacientar mi espíritu?
5Volved la cara hacia mí y horrorizaos; poned la mano sobre la boca.
6Aun cuando recuerdo, me espanto; y el estremecimiento se apodera de mi carne.
7¿Por qué viven los impíos y se envejecen, y además crecen en riquezas?
8Sus descendientes se establecen delante de ellos; sus vástagos permanecen ante sus ojos.
9Sus casas están libres de temor, y sobre ellos no está el azote de Dios.
10Su toro fecunda sin fallar; sus vacas paren y no pierden crías.
11Sus pequeños salen como si fueran manada; sus niños van danzando.
12Cantan al son del tamboril y del arpa; se regocijan al son de la flauta.
13Pasan sus días en la prosperidad, y con tranquilidad descienden al Seol.
14Luego dicen a Dios: "¡Apártate de nosotros! No queremos el conocimiento de tus caminos.
15¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿De qué nos aprovechará que oremos ante él?"
16He aquí que la prosperidad de ellos no está en sus propias manos. ¡Lejos esté de mí el consejo de los impíos!
17¿Cuántas veces es apagada la lámpara de los impíos, o viene sobre ellos la calamidad, o Dios en su ira les reparte destrucción?
18Son como la paja ante el viento, o como el tamo que arrebata el huracán.
19¿Acumulará Dios castigo para sus hijos? ¡Séale dada a él retribución, para que aprenda!
20¡Que sus propios ojos vean su ruina, y beba de la ira del Todopoderoso!
21Porque, ¿qué deleite tendrá él en su familia, después de morir, cuando el número de sus meses ha llegado a su fin?
22¿Acaso se le enseñará sabiduría a Dios, siendo que él es quien juzga aun a los que están en lo alto?
23Uno muere en pleno vigor, estando del todo próspero y tranquilo,
24con sus lomos llenos de gordura y sus huesos empapados de tuétano.
25Y otro muere con el alma amargada, sin haber comido jamás con gusto.
26Pero ambos yacen en el polvo, y los gusanos los cubren.
27He aquí, yo conozco vuestros pensamientos y las intrigas que hacéis contra mí.
28Porque decís: "¿Dónde está la casa del noble? ¿Dónde está la morada que cobijaba a los impíos?"
29¿No habéis preguntado a los que pasan por el camino? ¿No habéis reconocido sus indicaciones
30de que el malo es preservado en el día de la calamidad, y que serán conducidos en el día de la ira?
31¿Quién le denuncia su camino ante su misma cara? ¿Quién le da su merecido por lo que ha hecho?
32Pero él será conducido al sepulcro, y sobre su túmulo se hará vigilancia.
33Los terrones del valle le serán dulces; detrás de él será arrastrado todo hombre, y delante de él los habrá innumerables.
34¿Cómo, pues, me consoláis con palabras huecas? De vuestras respuestas sólo queda el engaño.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 4
1Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:
2—¿Puede el hombre fuerte traer provecho a Dios? ¿Puede el hombre inteligente serle de provecho?
3¿Le deleita al Todopoderoso el que tú seas justo? ¿Gana algo con que tú hagas perfectos tus caminos?
4¿Es por tu piedad que él te reprende o acude contigo a juicio?
5¿Acaso no será grande tu maldad, y sin fin tus iniquidades?
6Sin razón, tomabas prenda de tus hermanos, y despojabas de sus ropas a los desnudos.
7No dabas de beber agua al cansado, y al hambriento le privabas de pan.
8Como un hombre poderoso a quien le pertenece la tierra y un enaltecido que habita en ella,
9despedías a las viudas con las manos vacías y quebrantabas los brazos de los huérfanos.
10Por eso hay trampas alrededor de ti, y te turba el terror repentino,
11o las tinieblas, de modo que no veas y te cubra la abundancia de aguas.
12¿Acaso no está Dios en lo alto de los cielos? ¡Observa la totalidad de las estrellas! ¡Cuán altas están!
13Sin embargo, tú dices: "¿Qué sabe Dios? ¿Podrá juzgar a través de la densa oscuridad?
14Las nubes le son un velo, y no puede ver, mientras se pasea por la bóveda del cielo."
15¿Persistirás tú en el viejo camino que han transitado los hombres inicuos,
16los cuales fueron arrebatados antes de tiempo, y cuyos fundamentos fueron arrasados por un río?
17Ellos decían a Dios: "Apártate de nosotros." Y: "¿Qué puede hacernos el Todopoderoso?’
18Aunque él haya llenado sus casas de bienes, ¡lejos esté de mí el consejo de los impíos!
19Los justos lo verán y se gozarán; el inocente se burlará de ellos, diciendo:
20"De veras han sido destruidos nuestros adversarios, y el fuego ha devorado lo que quedó de ellos."
21Trata, pues, de llevarte bien con Dios; reconcíliate, y por ello te vendrá prosperidad.
22Toma, pues, de su boca la instrucción y pon sus dichos en tu corazón.
23Si te vuelves al Todopoderoso, serás edificado. Si alejas de tu morada la maldad,
24y pones sobre el polvo el oro, el oro de Ofir, como si fuera piedras del arroyo,
25y si el Todopoderoso es tu oro y tu plata más escogida,
26entonces te deleitarás en el Todopoderoso y podrás alzar tu cara hacia Dios.
27Orarás a él, y él te escuchará; y podrás pagar tus votos.
28Decidirás algo, y se te realizará; la luz resplandecerá sobre tus caminos.
29Cuando sean abatidos, tú dirás: "Sean enaltecidos." Y Dios salvará al humilde de ojos.
30Librará al inocente; escapará por causa de la limpieza de tus manos.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 5
1Entonces respondió Job y dijo:
2—Hoy también es amarga mi queja; su mano se ha hecho pesada sobre mi gemido.
3¡Oh, si yo pudiera saber dónde hallar a Dios! Entonces iría hasta su morada.
4Expondría delante de él mi causa, y llenaría mi boca de argumentos.
5Yo sabría las palabras que él me respondería; y entendería lo que él me dijera.
6¿Contendería conmigo con la grandeza de su fuerza? No; más bien, él me prestaría atención.
7Allí el justo podría argüir con él, y yo me libraría para siempre de mi Juez.
8Si voy al oriente, él no está allí; y si voy al occidente, no lo percibo.
9Cuando él actúa en el norte, no lo diviso; se vuelve al sur, pero no lo veo.
10Sin embargo, él conoce el camino en que ando; cuando él me haya probado, saldré como oro.
11Mis pies han seguido fielmente sus huellas; he guardado su camino y no me he apartado.
12No me he apartado del mandamiento de sus labios; en mi seno he guardado los dichos de su boca.
13Pero él es Unico; ¿quién le hará desistir? Lo que su alma desea, él lo hace.
14Ciertamente él completará lo que ha determinado acerca de mí, y tiene en mente muchas cosas semejantes.
15Por lo cual yo me turbo en su presencia; lo considero, y tengo miedo de él.
16Pero Dios ha debilitado mi valor; el Todopoderoso me ha aterrado.
17Sin embargo, no he sido silenciado por las tinieblas, ni porque me haya cubierto la oscuridad.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 6
1¿Por qué no han sido fijados los tiempos de parte del Todopoderoso? ¿Por qué los que le conocen no vislumbran sus días?
2Hay quienes remueven los linderos, roban rebaños y los apacientan.
3Se llevan el asno de los huérfanos y toman en prenda el buey de la viuda.
4A los necesitados desvían del camino. A una se esconden todos los pobres de la tierra.
5He aquí, como asnos monteses en el desierto, salen a su trabajo en busca de una presa; el Arabá les da el sustento para sus pequeños.
6Siegan en el campo su forraje y rebuscan en la viña del impío.
7Pasan la noche desnudos, sin ropa, y no tienen cubierta en el frío.
8Se mojan con los aguaceros de los montes, y a falta de refugio se abrazan a las rocas.
9Hay quienes arrancan del pecho a los huérfanos, y toman en prenda al bebé de los pobres.
10De modo que andan desnudos, sin vestido; y hambrientos, recolectan gavillas.
11Entre sus muros exprimen el aceite; pisan uvas en lagares, pero siguen sedientos.
12Desde la ciudad gimen los moribundos, y clama el alma de los heridos de muerte. Pero Dios no atiende
13Ellos están entre aquellos que se rebelan contra la luz, que no reconocen los caminos de Dios, ni permanecen en sus sendas.
14De madrugada se levanta el asesino, mata al pobre y necesitado, y de noche actúa como ladrón.
15El ojo del adúltero aguarda el anochecer diciendo: "Nadie me verá," y pone un velo sobre su cara.
16En la oscuridad minan las casas; de día se encierran, pues no conocen la luz.
17Ciertamente el amanecer es para ellos densa oscuridad, porque conocen los terrores de la densa oscuridad.
18Son veloces sobre la superficie de las aguas; la porción de ellos será maldita en la tierra. No volverán por el camino de las viñas.
19Como la sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, el Seol arrebata a los que han pecado.
20El vientre materno se olvidará de él; los gusanos saborearán su dulzura, hasta que nadie lo recuerde; como árbol será quebrantada la iniquidad.
21Porque aflige a la estéril, que no da a luz; y a la viuda nunca hace el bien.
22A los fuertes arrastra con su poder; se levanta y no cree ni en su propia vida.
23Dios deja que se sientan seguros y que en ello se apoyen, pero sus ojos están sobre los caminos de ellos.
24Son ensalzados por un poco, pero desaparecen. Son abatidos y recolectados como malvas. Se marchitan como la cabeza de las espigas.
25Si no es así, ¿quién podrá desmentirme y reducir a la nada mi argumento?
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 7
31Mi arpa ha llegado a ser para el duelo, y mi flauta para la voz de los que lloran.
1Pero ahora se ríen de mí los que son en edad más jóvenes que yo, aquellos a cuyos padres yo habría desdeñado poner junto con los perros de mi rebaño.
2¿Para qué habría necesitado yo la fuerza de sus manos, si su vigor se había ido de ellos?
3Por la miseria y el hambre están anémicos; roen la tierra reseca, la tierra arruinada y desolada.
4Recogen malvas entre los arbustos y la raíz de la retama para calentarse.
5Están expulsados de la comunidad, y gritan contra ellos como a ladrones.
6Habitan en los barrancos de los arroyos, en los huecos de la tierra y de las peñas.
7Chillan entre los arbustos y se apiñan debajo de los espinos.
8¡Insensatos! ¡También gente sin nombre, echados a golpes de la tierra!
9Pero ahora he llegado a ser su canción; soy el tema de su habladuría.
10Me abominan y se alejan de mí; no se refrenan de escupir mi cara.
11Porque Dios ha aflojado la cuerda de mi arco y me ha afligido, ellos se han desenfrenado en mi presencia.
12A la derecha se levanta la chusma; empujan mis pies y preparan contra mí sus destructivos caminos.
13Arruinan mi senda; se aprovechan de mi destrucción. No hay quien los detenga.
14Entran como por amplia brecha, y dan vueltas en medio de la devastación.
15Los terrores se han vuelto contra mí; mi honor es perseguido como por el viento, y ha pasado como la nube mi prosperidad.
16Ahora mi alma se derrama en mí; los días de la aflicción se han apoderado de mí.
17La noche me taladra los huesos, y los que me corroen no reposan.
18Con gran fuerza es desfigurada mi vestidura; me aprieta como el cuello de mi túnica.
19Tú me has arrojado en el lodo, y he llegado a ser como el polvo y la ceniza.
20Clamo a ti, y tú no me respondes; me presento, y tú no me atiendes.
21Te has vuelto cruel para conmigo; con el poder de tu mano me persigues.
22Me levantas, me haces cabalgar sobre el viento, y luego me deshaces en la tormenta.
23Porque sé que me conduces a la muerte, a la casa destinada para todos los vivientes.
24Sin embargo, ¿no extenderá su mano el que está en la ruina? ¿No clamará a él en su infortunio?
25¿No he llorado por aquel cuya vida es difícil? ¿No ha tenido mi alma compasión por el necesitado?
26Cuando esperaba el bien, me vino el mal; cuando aguardaba la luz, vino la oscuridad.
27Mis entrañas hierven y no tienen sosiego; los días de mi aflicción me han alcanzado.
28Ando enlutado y sin consuelo; me levanto en la asamblea y clamo.
29He llegado a ser hermano de los chacales y compañero de las avestruces.
30Mi piel ennegrecida se me cae, y mis huesos arden de calor.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 8
1He hecho un pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, hubiera podido fijar la mirada en una virgen?
2¿Cuál sería entonces la porción que Dios me daría desde arriba, la heredad que da el Todopoderoso desde lo alto?
3¿Acaso no habrá desgracia para el maligno e infortunio para los que obran iniquidad?
4¿Acaso no ve él mis caminos y cuenta todos mis pasos?
5Si he andado con la vanidad y mi pie se ha apresurado al engaño,
6entonces que Dios me pese en la balanza de justicia, y conozca así mi integridad.
7Si mi paso se apartó del camino y mi corazón se fue en pos de mis ojos, o si alguna mancha se pegó a mis manos,
8entonces que otro coma lo que yo siembre, y sea desarraigado lo que plante.
9Si mi corazón ha sido seducido con respecto a una mujer, y si he acechado a la puerta de mi prójimo,
10entonces que muela para otro mi mujer, y sean otros los que se inclinen sobre ella.
11Porque aquello sería una infamia y un delito digno de castigo.
12Sería un fuego que devorase hasta la completa destrucción, y desarraigaría toda mi producción.
13Si he menospreciado el derecho de mi siervo o de mi sierva, cuando tuvieron litigio conmigo,
14¿qué haré cuando Dios se levante? ¿Qué le responderé cuando me pida cuentas?
15El que me hizo a mí en el vientre, ¿no lo hizo también a él? ¿No nos formó uno mismo en la matriz?
16Si he estorbado los anhelos de los pobres y he hecho desfallecer los ojos de la viuda,
17si he comido mi bocado yo solo y no ha comido de él también el huérfano
18(aunque desde mi juventud yo lo crié como un padre y desde mi nacimiento la guié),
19si he visto a alguien perecer por falta de vestido o que el necesitado carezca de abrigo,
20si no me bendijeron sus lomos ni se abrigó con el vellón de mis ovejas,
21si he alzado mi mano contra el huérfano cuando me vi apoyado en el tribunal,
22entonces desgájese del hombro mi brazo, y sepárese mi brazo de mi antebrazo.
23Porque he temido el castigo de Dios, contra cuya majestad yo no podría actuar.
24Si puse al oro como objeto de mi confianza y al oro fino dije: "Tú eres mi seguridad,"
25si me he alegrado porque era grande mi riqueza o porque mi mano haya logrado tanto,
26si he mirado al sol cuando resplandece y a la luna desplazándose en su esplendor,
27si en secreto fue seducido mi corazón y mi boca les envió un beso con la mano,
28esto también habría sido un delito digno de castigo; porque habría negado al Dios de lo alto.
29Si me he alegrado por el infortunio del que me aborrece, o me regocijé cuando le alcanzó el mal
30(yo no he entregado mi boca al pecado pidiendo su vida con imprecación),
31si los hombres de mi morada no decían: "¿Quién podrá hallar a alguien que no se haya saciado con su carne?"
32(el forastero no pasaba la noche en la calle, pues yo abría mis puertas al caminante),
33si cual Adán he encubierto mis transgresiones escondiendo en mi seno mi iniquidad
34(pues estaba alarmado de la gran multitud y me atemorizaba el desprecio de las familias, de modo que callé y no salí a mi puerta…)
35¡Oh, si yo tuviera quién me oyese! He aquí mi firma. ¡Que el Todopoderoso me responda! ¡Que mi adversario escriba un acta contra mí!
36Ciertamente yo la llevaría sobre el hombro, y me la ceñiría cual corona.
37Yo le rendiría cuentas de todos mis pasos; como un príncipe me acercaría a él.
38Si mi tierra clama contra mí y junto con ella lloran sus surcos,
39si he comido de su fuerza sin pagarlo o he hecho expirar a sus dueños,
40entonces que me broten cardos en lugar de trigo y cizaña en lugar de cebada. Terminaron las palabras de Job.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 9
1Estos tres hombres cesaron de responder a Job, porque él era justo ante sus propios ojos.
2Entonces se encendió contra Job la ira de Elihú hijo de Beraquel el buzita, de la familia de Ram. Se encendió su ira contra Job, por cuanto se justificaba más a sí mismo que a Dios.
3Igualmente, se encendió su ira contra los tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job.
4Elihú había esperado para hablar a Job, porque ellos eran mayores que él en edad.
5Pero al ver Elihú que no había respuesta en la boca de aquellos tres hombres, se encendió en ira.
6Entonces intervino Elihú hijo de Beraquel el buzita y dijo: —Yo soy menor en años, y vosotros sois ancianos; por eso tuve miedo y temí declararos mi opinión.
7Pensé que hablarían los días, y los muchos años darían a conocer sabiduría.
8No obstante, es el espíritu en el hombre, el soplo del Todopoderoso, que le hace entender.
9No son los mayores los sabios, ni los viejos los que disciernen lo justo.
10Por eso digo: Escuchadme, yo también expresaré mi parecer.
11He aquí, he esperado vuestras palabras; he escuchado vuestras razones, mientras rebuscabais qué decir.
12Yo os he prestado atención, pero he aquí que ninguno de vosotros ha logrado reprobar a Job o responder a sus dichos.
13No sea que digáis: "Hemos hallado la sabiduría; Dios lo refutará, no el hombre."
14El no dirigió sus palabras a mí, ni yo le responderé con vuestros dichos.
15Se desconcertaron; no volvieron a responder; se les fueron los razonamientos.
16¿He de esperar porque ellos no hablan, porque pararon y no respondieron más?
17Yo también responderé mi parte; yo también expresaré mi parecer.
18Porque estoy lleno de palabras, y me impulsa mi espíritu dentro de mí.
19He aquí que mi interior es como vino sin respiradero, y como odres nuevos va a reventar.
20Hablaré, pues, y hallaré desahogo; abriré mis labios y responderé.
21Yo no haré distinción de personas, a ningún hombre adularé.
22Porque nunca he sabido adular; mi Hacedor me llevaría en breve.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 10
1No obstante, oh Job, escucha, por favor, mis razones; atiende a todas mis palabras.
2He aquí, yo abro mi boca; mi lengua habla en mi paladar.
3Mis dichos declaran mi rectitud de corazón; lo que mis labios saben lo dicen con sinceridad.
4El Espíritu de Dios me hizo; el aliento del Todopoderoso me da vida.
5Si acaso puedes, respóndeme. Alístate y preséntate ante mí.
6He aquí que yo estoy, como tú, ante Dios; yo también fui formado de barro.
7He aquí, mi terror no te ha de espantar, ni mi mano pesará demasiado sobre ti.
8En verdad, tú hablaste a oídos míos; yo oí el sonido de tus palabras:
9"Yo soy limpio y sin transgresión; soy inocente, y no hay maldad en mí.
10He aquí, Dios halla pretextos contra mí y me considera su enemigo.
11Puso mis pies en el cepo y vigila todas mis sendas."
12He aquí yo te respondo que en esto no tienes razón, porque Dios es más grande que el hombre.
13¿Por qué contiendes contra él, siendo que él no da cuenta de ninguna de sus palabras?
14Porque Dios habla de una manera, y de otra, pero nadie lo nota.
15Habla por sueños, en visión nocturna, cuando el sopor cae sobre los hombres, cuando uno se adormece sobre la cama.
16Entonces abre el oído de los hombres y sella la instrucción para ellos,
17para apartar al hombre de lo que hace, para destruir la arrogancia del varón,
18para librar su alma de la fosa y su vida de ser traspasada por la lanza.
19El es reprendido con dolor sobre su lecho, y con constante dolor en sus huesos.
20Hacen que su vida aborrezca el alimento; y su alma, su comida favorita.
21Su carne se consume hasta dejar de ser vista, y aparecen sus huesos que no se veían.
22Su alma se acerca a la fosa, y su vida a los que causan la muerte.
23Oh, si hubiese a su lado un ángel, un intercesor, uno entre mil, para declarar al hombre lo que le es recto,
24y que al ser favorecido por la gracia, dijese: "Líbralo de descender a la fosa, pues le he hallado rescate."
25Entonces su carne volvería a ser más tierna que en su adolescencia, y volvería a los días de su juventud.
26Oraría a Dios, y le sería favorable. Vería su rostro con gritos de júbilo, y Dios restituiría al hombre su justicia.
27Cantaría entre los hombres diciendo: "Yo había pecado y pervertido lo recto, y no me fue retribuido.
28El libró mi alma de pasar a la fosa, y mi vida verá la luz."
29He aquí, Dios hace todas estas cosas con el hombre, dos y tres veces,
30para restaurar su alma de la fosa y para iluminarlo con la luz de la vida.
31Atiende, oh Job; escúchame. Calla, y yo hablaré.
32Si tienes palabras, respóndeme. Habla, porque yo quiero justificarte.
33Y si no, escúchame. Calla, y yo te enseñaré sabiduría.
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1Elihú continuó diciendo:
2—Oíd, oh sabios, mis palabras; vosotros, los que sabéis, atendedme.
3Porque el oído distingue las palabras, y el paladar prueba la comida.
4Escojamos lo que es correcto; conozcamos entre nosotros lo bueno.
5Pues Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me ha quitado mi derecho.
6¿He de mentir respecto a mi derecho? Mi herida es incurable a pesar de que no hubo transgresión."
7¿Qué hombre hay como Job, que bebe el escarnio como agua,
8que va en compañía con los que obran iniquidad, y anda con los hombres impíos?
9Pues ha dicho: "El hombre no sacará provecho de estar de acuerdo con Dios."
10Por tanto, oídme, hombres entendidos. ¡Lejos esté de Dios la impiedad, y del Todopoderoso la iniquidad!
11Porque él retribuye al hombre de acuerdo con sus obras, y hace que cada uno halle lo que corresponde a sus caminos.
12Realmente, Dios no hará injusticia; el Todopoderoso no pervertirá el derecho.
13¿Quién le ha puesto a cargo de su tierra? ¿Quién le ha encomendado el mundo entero?
14Si él se propusiera en su corazón y retirara su espíritu y su aliento,
15toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo.
16Si has entendido, oye esto; escucha la voz de mis palabras:
17¿Acaso gobernará el que aborrece el derecho? ¿Condenarás al Justo y Poderoso?
18El es el que dice al rey: "¡Perverso!" o a los nobles: "¡Impíos!"
19El no hace distinción de los príncipes, ni favorece al rico ante el pobre, pues todos son obra de sus manos.
20En un momento morirán, a medianoche. La gente será sacudida y pasará; los poderosos serán eliminados, y no por mano.
21Porque los ojos de Dios están sobre los caminos del hombre; él puede ver todos sus pasos.
22No hay tinieblas ni oscuridad para que allí se puedan esconder los que hacen iniquidad.
23Pues Dios no impone plazo al hombre para que vaya a juicio ante él.
24El quebranta a los fuertes sin consulta, y en lugar de ellos establece a otros.
25Por cuanto conoce los hechos de ellos; en una noche los trastorna, y son aplastados.
26Por sus maldades los castiga en un lugar donde lo vean.
27Porque dejaron de seguirle, y no consideraron ninguno de sus caminos,
28haciendo que el clamor del pobre llegase ante él, y que él oyera el clamor de los afligidos.
29Si él calla, ¿quién le inculpará? Si esconde su rostro, ¿quién lo contemplará? El está igualmente sobre pueblos e individuos,
30para evitar que reine el hombre impío y que ponga trampas al pueblo.
31Porque, ¿quién ha dicho a Dios: "Ya he llevado mi castigo; no volveré a ofender.
32Enséñame tú lo que yo no puedo ver; y si hice maldad, no lo volveré a hacer"?
33¿Acaso ha de retribuir según tus condiciones, porque tú rechazas las suyas? Pues tú eres quien escoge, y no yo; habla entonces lo que sabes.
34Los hombres entendidos y el varón sabio que me escucha me lo dirán:
35"Job no habla sabiamente; sus palabras no son con entendimiento."
36¡Oh, que Job fuera examinado a fondo, pues responde como los hombres inicuos!
37Porque a su pecado añade la rebelión; aplaude en medio de nosotros y multiplica sus palabras contra Dios.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 12
1Hubo un hombre en la tierra de Uz, que se llamaba Job. Aquel hombre era íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
2Le nacieron siete hijos y tres hijas.
3Poseía 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnos y muchísimos siervos. Y aquel hombre era el más grande de todos los orientales.
4Sus hijos iban y celebraban un banquete en la casa de cada uno, en su día, y mandaban a llamar a sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
5Y cuando habían transcurrido los días de banquete, sucedía que Job mandaba a llamarlos y los purificaba. Levantándose muy de mañana, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Pues decía Job: "Quizás mis hijos habrán pecado y habrán maldecido a Dios en sus corazones." De esta manera hacía continuamente.
6Aconteció cierto día que vinieron los hijos de Dios para presentarse ante Jehovah, y entre ellos vino también Satanás.
7Y Jehovah preguntó a Satanás: —¿De dónde vienes? Satanás respondió a Jehovah diciendo: —De recorrer la tierra y de andar por ella.
8Y Jehovah preguntó a Satanás: —¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra: un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
9Y Satanás respondió a Jehovah diciendo: —¿Acaso teme Job a Dios de balde?
10¿Acaso no le has protegido a él, a su familia y a todo lo que tiene? El trabajo de sus manos has bendecido, y sus posesiones se han aumentado en la tierra.
11Pero extiende, por favor, tu mano y toca todo lo que tiene, ¡y verás si no te maldice en tu misma cara!
12Y Jehovah respondió a Satanás: —He aquí, todo lo que él tiene está en tu poder. Solamente no extiendas tu mano contra él. Entonces Satanás salió de la presencia de Jehovah.
13Aconteció cierto día, cuando sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito,
14que un mensajero llegó a Job y le dijo: —Estando los bueyes arando, y las asnas paciendo cerca de ellos,
15cayeron de sorpresa los sabeos y se los llevaron. Y a los criados mataron a filo de espada. Sólo yo escapé para darte la noticia.
16Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro y le dijo: —¡Fuego de Dios cayó del cielo, y quemó las ovejas y consumió a los criados! Sólo yo escapé para darte la noticia.
17Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro y le dijo: —Los caldeos formaron tres escuadrones, arremetieron contra los camellos y se los llevaron. Y mataron a los criados a filo de espada. Sólo yo escapé para darte la noticia.
18Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro y le dijo: —Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito.
19Y he aquí que un fuerte viento vino del otro lado del desierto y golpeó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron. Sólo yo escapé para darte la noticia.
20Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rapó la cabeza; se postró a tierra y adoró.
21Y dijo: —Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehovah dio, y Jehovah quitó. ¡Sea bendito el nombre de Jehovah!
22En todo esto Job no pecó ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 13
1Aconteció cierto día que vinieron los hijos de Dios para presentarse ante Jehovah, y entre ellos vino también Satanás, para presentarse ante Jehovah.
2Jehovah preguntó a Satanás: —¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehovah: —De recorrer la tierra y de andar por ella.
3Jehovah preguntó a Satanás: —¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra: un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal; y que todavía se aferra a su integridad a pesar de que tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin motivo?
4Y Satanás respondió a Jehovah diciendo: —¡Piel por piel! Todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida.
5Pero extiende, pues, tu mano y toca sus huesos y su carne, y verás si no te maldice en tu misma cara.
6Y Jehovah respondió a Satanás: —He aquí, él está en tu poder; pero respeta su vida.
7Entonces Satanás salió de la presencia de Jehovah e hirió a Job con unas llagas malignas, desde la planta de sus pies hasta su coronilla.
8Tomaba un pedazo de tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de las cenizas.
9Entonces su mujer le dijo: —¿Todavía te aferras a tu integridad? ¡Maldice a Dios, y muérete!
10Pero él le respondió: —¡Has hablado como hablaría cualquiera de las mujeres insensatas! Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios.
11Entonces tres amigos de Job—Elifaz el temanita, Bildad el sujita y Zofar el namatita— se enteraron de todo el mal que le había sobrevenido y vinieron, cada uno de su lugar. Convinieron juntos en ir a él para expresarle su condolencia y para consolarle.
12Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no le pudieron reconocer, alzaron su voz y lloraron. Cada uno rasgó su manto, y esparcieron polvo hacia el cielo, sobre sus cabezas.
13Luego se sentaron en tierra con él por siete días y siete noches. Y ninguno de ellos le decía una sola palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
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1Después de esto Job abrió su boca y maldijo su día.
2Tomó Job la palabra y dijo:
3—Perezca el día en que nací, y la noche en que se dijo: "¡Un varón ha sido concebido!"
4Sea aquel día tinieblas. Dios no pregunte por él desde arriba, ni resplandezca la claridad sobre él.
5Reclámenlo para sí las tinieblas y la densa oscuridad; repose sobre él una nube, y cáusele terror el oscurecimiento del día.
6Apodérese de aquella noche la oscuridad. No sea contada junto con los días del año ni aparezca en el cómputo de los meses.
7¡He aquí, sea aquella noche estéril; no penetren en ella los gritos de júbilo!
8Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan a instigar al Leviatán.
9Oscurézcanse sus estrellas matutinas. Espere la luz, pero no le llegue, ni vea los destellos de la aurora;
10porque no cerró las puertas de la matriz, para esconder de mis ojos el sufrimiento.
11¿Por qué no morí en las entrañas, o expiré al salir del vientre?
12¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Para qué los pechos que mamé?
13Pues ahora yacería y estaría en quietud. Dormiría y tendría reposo
14junto con los reyes y los consejeros de la tierra, que reedificaron ruinas para sí;
15o con los príncipes que poseían el oro y que llenaban de plata sus casas.
16¡Oh! ¿Por qué no fui escondido como un abortivo, como las criaturas que nunca vieron la luz?
17Allí los impíos dejan de perturbar; allí descansan los de agotadas fuerzas.
18Los prisioneros están juntos en descanso y no escuchan la voz del capataz.
19Tanto el pequeño como el grande están allí; y el esclavo, ya libre de su amo.
20¿Para qué darle luz al que sufre, y vida a los de alma amargada;
21a los que esperan la muerte, y no llega, aunque la busquen más que a tesoros enterrados;
22a los que se alegran ante el gozo y se regocijan cuando hallan el sepulcro;
23al hombre cuyo camino está escondido, y a quien Dios ha cercado?
24Porque antes de mi pan viene mi suspiro, y mis gemidos corren como el agua.
25El miedo que presentía me ha sobrevenido; lo que me daba terror me ha acontecido.
26No tengo tranquilidad; no tengo quietud; no tengo sosiego; más bien, me viene la desesperación.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 15
1Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:
2—Si alguien intentara hablarte, ¿te impacientarías? Pero, ¿quién podrá reprimir las palabras?
3He aquí, tú instruías a muchos y afirmabas las manos debilitadas.
4Tus palabras levantaban al que tropezaba; y fortalecías las rodillas que se doblaban.
5Pero ahora te sucede a ti y te impacientas; ha llegado a ti, y te turbas.
6¿Acaso tu confianza no es tu devoción; y la integridad de tus caminos, tu esperanza?
7Recuerda, por favor, ¿quién ha perecido por ser inocente? ¿Dónde han sido destruidos los rectos?
8Como he visto, los que aran iniquidad y siembran sufrimiento cosechan lo mismo.
9Perecen por el aliento de Dios, y por el soplo de su ira son consumidos.
10El rugido del león, el gruñido del cachorro, y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
11El león perece por falta de presa, y los hijos de la leona se dispersan.
12Un mensaje me ha sido traído en secreto, y mi oído ha percibido un susurro de ello:
13En medio de los inquietantes pensamientos de las visiones nocturnas, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres,
14me sobrevinieron espanto y estremecimiento que aterraron todos mis huesos.
15Entonces un fantasma pasó frente a mí, e hizo que se erizara el vello de mi cuerpo.
16Se detuvo, pero yo no reconocí su semblante. Ante mis ojos había una imagen, y oí una voz apacible:
17"¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más puro que su Hacedor?
18Si Dios no se fía ni de sus siervos y aun en sus ángeles halla errores,
19¡cuánto más los que habitan en casas de barro, cuyos fundamentos están en el polvo, serán aplastados más pronto que la polilla!
20De la mañana a la tarde son triturados; sin que nadie los considere, se pierden para siempre.
21¿Acaso no serán arrancadas las cuerdas de sus tiendas? En ellas mueren, pero sin sabiduría."
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 16
1¡Clama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿A cuál de los santos acudirás?
2Porque la angustia mata al necio, y el apasionamiento hace morir al simple.
3Yo he visto al necio que echaba raíces y al instante maldije su morada.
4Sus hijos están lejos de toda salvación; en la puerta de la ciudad serán aplastados, y no habrá quien los libre.
5Lo que ellos cosechen lo comerá el hambriento, y aun de las espinas lo tomará. Y los sedientos absorberán sus riquezas.
6Ciertamente la aflicción no sale del polvo, ni el sufrimiento brota de la tierra.
7Pero el hombre nace para el sufrimiento, así como las chispas vuelan hacia arriba.
8Pero yo, en cambio, apelaría a Dios y a la Divinidad confiaría mi causa.
9El hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas que no se pueden enumerar.
10El da la lluvia sobre la faz de la tierra y envía las aguas sobre la faz de los campos.
11El pone en alto a los humillados, y los enlutados logran gran liberación.
12El frustra los planes de los astutos, para que sus manos no logren su propósito.
13El atrapa a los sabios en sus argucias, y el designio de los sagaces es trastornado.
14De día se encuentran con las tinieblas, y a mediodía andan a tientas como de noche.
15El libra al desolado de la boca de ellos, y al pobre de la mano del fuerte.
16Así habrá esperanza para el necesitado, y la perversidad cerrará su boca.
17¡He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios disciplina! No menosprecies la corrección del Todopoderoso.
18Porque él hace doler, pero también venda; él golpea, pero sus manos sanan.
19En seis tribulaciones te librará; y en siete no te tocará el mal.
20En el hambre te redimirá de la muerte; y en la guerra, del poder de la espada.
21Serás escondido del azote de la lengua, y no temerás cuando venga la destrucción.
22De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás las fieras de la tierra.
23Pues aun con las piedras del campo tendrás alianza, y los animales del campo tendrán paz contigo.
24Sabrás que tu tienda está en paz; revisarás tu morada, y nada echarás de menos.
25Sabrás que tu descendencia es mucha, que tu prole es como la hierba de la tierra.
26Irás a la tumba lleno de vigor, cual gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
27Esto es lo que hemos investigado, y así es. Escúchalo tú y conócelo para tu bien.
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1Entonces respondió Job y dijo:
2—¡Oh, si pudieran pesar mi angustia, y pusiesen igualmente mi ruina en la balanza!
3Ciertamente ahora pesarían más que la arena de los mares. Por eso mis palabras han sido apresuradas;
4porque las flechas del Todopoderoso están en mí, y mi espíritu bebe su veneno. Me combaten los terrores de parte de Dios.
5¿Acaso rebuzna el asno montés junto a la hierba? ¿Acaso muge el buey junto a su forraje?
6¿Se comerá lo insípido sin sal? ¿Habrá gusto en la baba de la malva?
7Mi alma rehúsa tocarlos, pero ellos están como mi repugnante comida.
8¡Quién hiciera que se cumpliese mi petición, y que Dios me concediese mi anhelo;
9que Dios se dignara aplastarme; que soltara su mano y acabara conmigo!
10Aun esto sería mi consuelo, y saltaría de gozo en medio de mi dolor sin tregua: el que no he negado las palabras del Santo.
11¿Qué fuerza tengo para esperar aún? ¿Qué meta tengo para alargar mi vida?
12¿Acaso mi fuerza es como la fuerza de las piedras? ¿Acaso mi cuerpo es de bronce?
13Ciertamente no tengo ayuda en mí mismo, y los recursos han sido alejados de mí.
14Un desesperado debe contar con la lealtad de su amigo, aunque abandone el temor del Todopoderoso.
15Pero mis hermanos me han decepcionado como un torrente; han pasado como la corriente de los arroyos,
16que son turbios por causa del deshielo, y en ellos desaparece la nieve.
17En el tiempo del calor son silenciados, y al calentarse desaparecen de su lugar.
18Las caravanas se apartan de su ruta; desaparecen en el vacío y perecen.
19Las caravanas de Temán ponen su mira en ellos; en ellos esperan los viajeros de Saba.
20Pero son confundidos por haber confiado; cuando llegan a ellos, quedan defraudados.
21Ciertamente, ahora habéis llegado a ser así; habéis visto el horror y tenéis miedo.
22¿Acaso yo os he dicho: "Traedme algo," o: "De vuestros recursos ofreced algo en mi favor,"
23o: "Libradme de la mano del enemigo," o: "Rescatadme de la mano de los violentos"?
24Enseñádmelo, y yo me callaré; hacedme entender en qué he errado.
25¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Pero vosotros, ¿qué es lo que pretendéis reprender?
26¿Pensáis reprender las palabras y los dichos de un desesperado, como si fueran viento?
27Vosotros seríais capaces de rifar a un huérfano y de especular sobre vuestro amigo.
28Ahora pues, dignaos prestarme atención, pues ciertamente no mentiré ante vuestra cara.
29Por favor, desistid, y que no haya iniquidad. Sí, desistid, pues está en juego mi reivindicación.
30¿Acaso hay iniquidad en mi lengua? ¿Acaso mi paladar no puede discernir las calamidades?
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 18
1¿Acaso no es una milicia lo que tiene el hombre en la tierra? ¿No son sus días como los días de un asalariado?
2Como el esclavo que anhela la sombra, o como el asalariado que espera su paga,
3así he tenido que heredar meses de futilidad, y me han sido asignadas noches de sufrimiento.
4Si estoy acostado, digo: "¿Cuándo me levantaré?" Y por la noche me colmo de inquietudes hasta el alba.
5Mi carne se ha vestido de gusanos y de costras de tierra; mi piel resquebrajada se deshace.
6Mis días son más veloces que la lanzadera del tejedor y se acaban sin que haya esperanza.
7Acuérdate de que mi vida es un soplo; mis ojos no volverán a ver el bien.
8El ojo del que me ve no me verá más. Tu ojo se fijará en mí, y yo ya no estaré.
9Como la nube se deshace y se desvanece, así el que desciende al Seol no volverá a subir.
10No volverá más a su casa, ni su lugar lo volverá a reconocer.
11Por tanto, yo no refrenaré mi boca. Hablaré en la angustia de mi espíritu; me quejaré en la amargura de mi alma.
12¿Acaso soy yo el mar o el monstruo marino, para que me pongas bajo guardia?
13Cuando digo: "Mi cama me consolará, mi lecho aliviará mis quejas,"
14entonces me aterras con sueños y me turbas con visiones.
15Y así mi alma prefiere la asfixia y la muerte, antes que estos mis huesos.
16¡Me deshago! No he de vivir para siempre. ¡Déjame, pues mis días son vanidad!
17¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas y para que te preocupes de él;
18para que lo visites cada mañana, y para que a cada instante lo pongas a prueba?
19¿Hasta cuándo no dejarás de observarme, ni me soltarás para que siquiera trague mi saliva?
20Si he pecado, ¿qué daño te hago a ti, oh Vigilante de los hombres? ¿Por qué me pones como tu blanco, y que yo sea una carga para mí mismo?
21¿O por qué no perdonas mi rebelión y quitas mi iniquidad? Pues ahora yaceré en el polvo, y si con diligencia me buscas, ya no estaré.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 19
1Entonces intervino Bildad el sujita y dijo:
2—¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán viento impetuoso?
3¿Acaso pervertirá Dios el derecho? ¿El Todopoderoso pervertirá la justicia?
4Si tus hijos pecaron contra él, él los entregó en mano de su transgresión.
5Si con diligencia buscaras a Dios e imploraras la gracia del Todopoderoso,
6si fueras limpio y recto, ciertamente ahora él velaría por ti y te restauraría la morada que en justicia mereces.
7Aunque tu comienzo haya sido insignificante, tu porvenir se engrandecerá en gran manera.
8Pues indaga, por favor, en las generaciones del pasado; investiga lo que sus padres han descubierto.
9Pues nosotros somos tan sólo de ayer y nada sabemos; nuestros días sobre la tierra son una sombra.
10¿No te enseñarán ellos y te hablarán, y de su corazón sacarán palabras?
11¿Crece el papiro donde no hay pantano? ¿Crece el junco sin agua?
12Y estando aún en su tallo, sin ser cortado, se seca antes que toda hierba.
13Así son las sendas de todos los que se olvidan de Dios, y la esperanza del impío perecerá.
14El objeto de su confianza es como tul de verano y aquello en que confía es como tela de araña:
15Si se apoya sobre su tela, no le sostendrá; si se agarra de ella, no le resistirá.
16Así es él: Lleno de savia delante del sol, sus retoños sobresalen del huerto.
17Sus raíces se entretejen sobre un montón de piedras, y vive entre los pedregales.
18Si alguien intenta arrancarlo de su lugar, éste le niega diciendo: "¡Nunca te he visto!"
19He aquí, así es el gozo de su camino, y otros brotarán del polvo.
20He aquí, Dios no rechaza al íntegro ni sostiene la mano de los malhechores.
21Aún llenará tu boca de risa, y tus labios con grito de júbilo.
22Los que te aborrecen se vestirán de vergüenza, y la morada de los impíos desaparecerá.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 20
1Entonces respondió Job y dijo:
2—Ciertamente yo sé que es así. ¿Y cómo se ha de justificar un hombre ante Dios?
3Si uno quisiera contender con él, no le podría responder una cosa entre mil.
4El es sabio de corazón y poderoso en fuerza. ¿Quién se ha endurecido contra él y ha quedado ileso?
5El arranca las montañas de su lugar, y ellas no saben que en su furor las trastorna.
6El sacude la tierra de su lugar y estremece sus columnas.
7El manda al sol, y éste no brilla; y pone un sello a las estrellas.
8Por sí solo extiende los cielos y camina sobre las ondas del mar.
9El hizo la Osa Mayor, el Orión, las Pléyades y las constelaciones del sur.
10El hace cosas tan grandes que son inescrutables, y maravillas que no se pueden enumerar.
11Si él cruza junto a mí, yo no le veo; él pasa sin que yo lo comprenda.
12Si él arrebata, ¿quién lo hará desistir? ¿Quién le dirá: "¿Qué haces?"
13Dios no detendrá su ira; bajo él se postran los que ayudan a Rahab.
14¿Cómo, pues, podré responderle? ¿Podré yo escoger mis palabras para con él?
15Aun siendo justo, no podría responder; más bien, pediría clemencia en mi causa.
16Si yo le invocara y él me respondiese, yo no podría creer que escuchara mi voz.
17Porque me aplasta con tormenta, y aumenta mis heridas sin causa.
18No me deja cobrar aliento, sino que me colma de amarguras.
19Si se trata de fuerzas, ¡he aquí que es poderoso! Si se trata de juicio, ¿quién le convocará?
20Si me declaro justo, mi boca me condena; si íntegro, él me declara culpable.
21¿Soy íntegro? Ni yo mismo me conozco. ¡Desprecio mi vida!
22Da lo mismo, por lo cual digo: "Al íntegro y al impío, él los consume.
23Si el azote mata de repente, él se ríe de la desesperación de los inocentes.
24La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él, entonces, ¿quién es?
25Mis días son más veloces que un corredor; huyen sin lograr ver el bien.
26Pasan como embarcaciones de junco, como un águila que se lanza sobre su comida."
27Si digo: "Olvidaré mi queja; cambiaré mi semblante y estaré alegre,"
28entonces me turban todos mis dolores; sé que no me tendrás por inocente.
29Yo he sido declarado culpable; entonces, ¿para qué fatigarme en vano?
30Aunque me bañe con jabón y limpie mis manos con lejía,
31aun así me hundirás en el hoyo, y me abominarán mis vestiduras.
32Porque él no es hombre como yo para que le responda, y para que juntos vengamos a juicio.
33No hay entre nosotros un árbitro que ponga su mano sobre ambos.
34¡Que quite de sobre mí su vara, y que no me espante su terror!
35Entonces yo hablaré y no le temeré; de otro modo, yo no soy dueño de mí mismo.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 21
1Mi alma está hastiada de mi vida. Daré rienda suelta a mi queja; hablaré en la amargura de mi alma.
2Diré a Dios: No me condenes; hazme entender por qué contiendes conmigo.
3¿Te parece bueno oprimir y desechar la obra de tus manos, mientras resplandeces sobre el consejo de los impíos?
4¿Acaso tus ojos son humanos? ¿Acaso ves como ve un hombre?
5¿Son tus días como los días de un hombre; o tus años, como los días de un mortal,
6para que indagues mi iniquidad e inquieras por mi pecado?
7Tú sabes que yo no soy culpable, y que no hay quien libre de tu mano.
8Tus manos me formaron y me hicieron, ¿y después, cambiando, me destruyes?
9Acuérdate, por favor, de que tú me formaste como al barro, y que me harás volver al polvo.
10¿Acaso no me derramaste como a la leche, y me cuajaste como al queso?
11De piel y de carne me vestiste, y me entretejiste con huesos y tendones.
12Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu.
13Estas cosas tenías escondidas en tu corazón; yo sé que esto estaba en tu mente.
14Si peco, entonces me vigilas, y no me declaras inocente de mi iniquidad.
15Si soy culpable, ¡ay de mí! Pero aun siendo justo, no levanto mi cabeza, pues estoy harto de ignominia y de ver mi aflicción.
16Si me levanto, me cazas como a león, y vuelves a mostrar en mí tus proezas.
17Traes de nuevo tus testigos contra mí, y aumentas contra mí tu ira con tropas de relevo en mi contra.
18¿Por qué, pues, me sacaste de la matriz? Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.
19Habría sido como si nunca hubiera existido, conducido desde el vientre hasta la tumba.
20¿Acaso no son pocos los días de mi existencia? Apártate de mí, de modo que me aliente un poco,
21antes que me vaya, para no volver, a la tierra de oscuridad y de tinieblas:
22tierra lóbrega como la oscuridad, de densas tinieblas y desorden, donde lo que brilla es como oscuridad.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 22
1Entonces intervino Zofar el namatita y dijo:
2—¿No ha de tener respuesta tal abundancia de palabras? ¿Habrá de salir justificado el charlatán?
3¿Harán callar a los hombres tus jactancias? ¿Harás escarnio, sin que haya quien te afrente?
4Tú dices: "Mi doctrina es pura, y yo soy limpio ante tus ojos."
5Pero, ¡quién diera que Dios hablara y abriera sus labios para contigo!
6El te revelaría los secretos de la sabiduría, porque la sagacidad es de doble valor. Así conocerías que Dios, en tu favor, ha pasado por alto parte de tu iniquidad.
7¿Alcanzarás tú las cosas profundas de Dios? ¿Alcanzarás el propósito del Todopoderoso?
8Es más alto que los cielos; ¿qué puedes tú hacer? Es más profundo que el Seol; ¿qué puedes tú saber?
9Su dimensión es más extensa que la tierra y más ancha que el mar.
10Si Dios pasa y aprisiona, o si congrega, ¿quién le puede detener?
11Ya que él conoce a los hombres vanos, ¿no examinará la iniquidad cuando la vea?
12El hombre de cabeza hueca se hará inteligente cuando un borriquillo de asno montés nazca humano.
13Si tú predispones tu corazón y extiendes a él tus manos
14(si hay injusticia en tus manos, aléjala de ti, y no cobijes la maldad en tu morada),
15entonces levantarás tu cara libre de mancha y estarás firmemente fundado, y no temerás.
16Pues así te olvidarás de tu sufrimiento; como aguas que ya pasaron lo recordarás.
17Tu existencia será más resplandeciente que el mediodía; aun la oscuridad te será como la alborada.
18Estarás confiado, porque hay esperanza; explorarás alrededor y te acostarás seguro.
19Te recostarás, y no habrá quien te espante; muchos implorarán tu favor.
20Pero los ojos de los malos serán consumidos; no habrá para ellos escapatoria, y su esperanza será el último suspiro.
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1Entonces respondió Job y dijo:
2—Ciertamente vosotros sois el pueblo, y con vosotros morirá la sabiduría.
3Pero yo también, como vosotros, tengo entendimiento; en nada soy inferior a vosotros. ¿Quién no sabe tales cosas?
4Soy alguien que para su amigo es motivo de risa, uno que clamó a Dios, y se le respondió, un justo e íntegro que es motivo de risa.
5Según la evaluación de quien no se duele, él es una tea despreciada; pero estuvo lista para los pies que resbalan.
6Las moradas de los destructores prosperan, y los que provocan a Dios están seguros en aquello que la mano de Dios les ha traído.
7En efecto, pregunta, por favor, a los cuadrúpedos, y te enseñarán; a las aves del cielo, y te informarán.
8O habla a la tierra, y te enseñará; y los peces del mar te lo contarán.
9¿Cuál de todos ellos no sabe que la mano de Jehovah ha hecho esto?
10En sus manos está la vida de todo viviente y el hálito de todo mortal.
11¿No distingue el oído las palabras, y el paladar prueba la comida?
12En los ancianitos hay sabiduría; y en la mucha edad, entendimiento.
13Con Dios están la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y el entendimiento.
14Si él destruye, no será edificado de nuevo. Si él cierra ante el hombre, no habrá quien le abra.
15Si él detiene las aguas, se secan; y si las deja ir, trastornan la tierra.
16Con él están el poderío y la victoria; suyo es el que yerra y el que hace errar.
17A los consejeros despoja de consejo y entontece a los jueces.
18El suelta las ataduras que imponen los reyes, y ata con una cuerda sus cinturas.
19Hace ir descalzos a los sacerdotes, y arruina a los poderosos.
20Quita la palabra a los tenidos por fieles, y a los ancianos priva de discernimiento.
21Derrama menosprecio sobre los nobles, y afloja el cinturón de los fuertes.
22Descubre las profundidades de las tinieblas y saca a la luz la densa oscuridad.
23Lleva las naciones al apogeo y luego las destruye; él expande a los pueblos y los abandona.
24Priva de reflexión a los jefes del pueblo de la tierra, y les hace errar sin rumbo en el vacío.
25No teniendo luz van palpando las tinieblas, y los hace tambalear como borrachos.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 24
1He aquí que todo esto han visto mis ojos; mis oídos lo han escuchado y entendido.
2Como vosotros lo sabéis, yo también lo sé; en nada soy menos que vosotros.
3Sin embargo, yo hablaré al Todopoderoso, pues quiero argumentar con Dios.
4En cuanto a vosotros, lo recubrís todo con mentira; todos vosotros sois médicos inútiles.
5¡Oh que callarais del todo! Ello os sería contado por sabiduría.
6Escuchad, pues, mi razonamiento y estad atentos a los argumentos de mis labios.
7¿A favor de Dios hablaréis perversidad? ¿A favor de él hablaréis engaño?
8¿Habréis de mostrar por él parcialidad? ¿Contenderéis a favor de Dios?
9¿Os irá bien cuando él os escudriñe? ¿Acaso os burlaréis de él como quien se burla de un hombre?
10Ciertamente él os reprobará, si en secreto mostráis parcialidad.
11¿No os espantará su majestad, y caerá sobre vosotros su pavor?
12Vuestras máximas son proverbios de polvo, y vuestras defensas son defensas de barro.
13Callad delante de mí, y yo hablaré, me pase lo que me pase.
14¿Por qué he de arrancar mi carne con mis propios dientes? ¿O he de exponer mi vida en mi mano?
15He aquí, aunque él me mate, en él he de esperar. Ciertamente defenderé ante su presencia mis caminos.
16Esto también me será salvación, porque un impío no iría a su presencia.
17Oíd con atención mi discurso; oíd con vuestros oídos mi declaración.
18He aquí que yo he preparado mi causa, y sé que seré declarado justo.
19¿Quién es el que ha de contender conmigo? Pues si ahora yo callara, expiraría.
20Sólo dos cosas no hagas conmigo; entonces no me esconderé de tu rostro:
21Aparta de mí tu mano, y no me espante tu terror.
22Llama, entonces, y yo responderé; o yo hablaré, y tú me responderás:
23¿Cuántas son mis faltas o mis pecados? Hazme entender mi rebelión y mi pecado.
24¿Por qué escondes tu rostro, y me consideras tu enemigo?
25¿Aterras a una hoja que es arrebatada? ¿Has de perseguir a una paja seca?
26Pues escribes contra mí cosas amargas, y me haces sufrir por los pecados de mi juventud.
27Pones mis pies en el cepo y vigilas todas mis sendas; imprimes marcas en las plantas de mis pies.
28Así el hombre se gasta como un odre, como un vestido comido por la polilla.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 25
1El hombre, nacido de mujer, es corto de días y lleno de tensiones.
2Brota como una flor y se marchita; huye como una sombra y no se detiene.
3¿Sobre uno así abres tus ojos, y lo traes a juicio contigo?
4¿Quién puede sacar lo limpio de lo impuro? ¡Nadie!
5Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses depende de ti. Tú le has fijado sus límites, los cuales no podrá traspasar.
6Aparta de él tu mirada, y que descanse hasta que, cual un jornalero, haya disfrutado su día.
7Porque para el árbol hay esperanza; si es cortado, se renovará, y su retoño no dejará de ser.
8Aunque su raíz se envejece en la tierra y su tronco muere en el suelo,
9al percibir el agua reverdecerá y echará ramas como planta.
10Pero el hombre muere y desaparece; el hombre expira, ¿y dónde estará?
11Se agotan las aguas de un lago, y un río mengua y se seca;
12así yace el hombre y no se vuelve a levantar. Hasta que no haya más cielos, no lo despertarán, ni lo levantarán de su sueño.
13¡Cómo quisiera que me escondieses en el Seol, que me encubrieses hasta que se apaciguara tu furor y que fijases un plazo para acordarte de mí!
14Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré hasta que llegue mi relevo.
15Entonces llamarás, y yo te responderé. Añorarás la obra de tus manos.
16Porque ahora me cuentas los pasos, y no das tregua a mi pecado.
17Mi transgresión tienes sellada en una bolsa y recubres mi iniquidad.
18Sin embargo, la montaña cae y se deshace, y la peña es removida de su lugar.
19Las aguas desgastan las piedras, y su crecida arrastra el polvo de la tierra; así haces perecer la esperanza del hombre.
20Para siempre prevaleces contra él, hasta que se va; desfiguras su rostro y lo despides.
21Si sus hijos alcanzan honra, él no lo sabrá. Y si llegan a ser empequeñecidos, él no lo comprenderá.
22Su cuerpo le da sólo dolores, y su alma hace duelo por él.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 26
1Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo:
2—¿Ha de responder el sabio con vano conocimiento? ¿Ha de llenar su vientre de viento oriental?
3¿Ha de argüir con expresiones inútiles y con palabras sin provecho?
4Ciertamente tú anulas la devoción y menoscabas la meditación delante de Dios.
5Porque tu iniquidad instruye a tu boca, y adoptas el lenguaje de los astutos.
6Tu boca te condena, no yo; y tus labios testifican contra ti.
7¿Fuiste tú el primer hombre que nació? ¿Naciste antes que las colinas?
8¿Has escuchado el secreto de Dios, para que tú solo te apropies de la sabiduría?
9¿Qué sabes tú que no sepamos nosotros? ¿Qué entendimiento tienes que nosotros no tengamos?
10También entre nosotros hay hombres canosos, hombres muy ancianos, mayores en años que tu padre.
11¿En tan poco tienes el consuelo de Dios y la palabra que se te dice con ternura?
12¿Por qué te arrebata tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,
13para que vuelvas tu espíritu contra Dios y dejes salir tales palabras de tu boca?
14¿Qué es el hombre para considerarse limpio; y el nacido de mujer, para que se considere justo?
15Si Dios no se fía ni de sus santos, ni aun los cielos son puros ante sus ojos,
16¿cuánto menos el abominable y corrupto, el hombre que bebe como agua la iniquidad?
17Escúchame; yo te informaré y te contaré lo que he visto;
18lo que los sabios nos han revelado sin encubrir nada de lo de sus padres.
19Sólo a ellos les fue dada la tierra, y ningún extraño pasó por en medio de ellos.
20El impío se retuerce de dolor todos los días, y un cierto número de años han sido reservados para el tirano.
21Voces de espanto resuenan en sus oídos; y aun en la paz vendrá su destructor.
22El no cree que ha de volver de las tinieblas, y que está destinado para la espada.
23Va errante en pos del pan, diciendo: "¿Dónde estará?" Sabe que el día de las tinieblas le está listo, a la mano.
24Le aterran la tristeza y la aflicción; lo abruman como un rey listo para el ataque.
25Porque ha extendido su mano contra Dios, y se ha comportado con soberbia contra el Todopoderoso.
26Porque embiste contra él con cuello erguido, con el doble saliente de su escudo.
27Aunque su cara se cubra de gordura y le crezcan pliegues de grasa en las caderas,
28habitará en ciudades desoladas, en casas donde nadie vive y que están destinadas a ser escombros.
29No se enriquecerá, ni le durarán sus bienes; tampoco extenderá su patrimonio sobre la tierra.
30No escapará de las tinieblas. La llama secará sus ramas, y por el soplo de su boca desaparecerá.
31No confíe en la vanidad, engañándose a sí mismo, pues vanidad será su recompensa.
32Ella se cumplirá antes de su tiempo, y su copa no estará frondosa.
33Como la vid dejará caer sus uvas agraces y arrojará sus flores como el olivo.
34Porque la compañía de los impíos es estéril, y el fuego consumirá las moradas del soborno.
35Conciben afanes y dan a luz iniquidad; sus entrañas preparan el engaño.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 27
1Entonces respondió Job y dijo:
2—He oído muchas cosas como éstas; consoladores gravosos sois todos vosotros.
3¿Habrá fin para las palabras vacías? ¿Qué te incita a responder?
4Yo también podría hablar como vosotros. Si vuestra alma estuviera en lugar de mi alma, yo también podría componer discursos contra vosotros, y por vosotros sacudiría mi cabeza.
5Os alentaría con mi boca, y el movimiento de mis labios traería alivio.
6Pero si hablo, mi dolor no tiene alivio; y si dejo de hablar, ¿qué se ha de ir de mí?
7Pero ahora Dios me tiene agobiado. Ha desolado toda mi compañía,
8y me ha llenado de arrugas. Mi debilidad responde en mi propia cara; ha venido a ser testigo y se ha levantado contra mí.
9Su furor me ha despedazado, pues me aborrece; contra mí hace crujir sus dientes. Mi adversario aguza su mirada contra mí.
10Contra mí han abierto su boca; con afrenta han golpeado mis mejillas. A una se han juntado contra mí.
11Dios me ha entregado a los perversos; me ha empujado a las manos de los impíos.
12Yo estaba tranquilo, pero él me sacudió; me tomó por el cuello y me despedazó. El me ha puesto por blanco suyo;
13sus arqueros me han rodeado. Atraviesa mis riñones sin compasión y derrama por tierra mi hiel.
14Abre en mí brecha tras brecha; contra mí arremete como un guerrero.
15He cosido cilicio sobre mi piel y he hundido mi fuerza en el polvo.
16Mi rostro está enrojecido con el llanto, y sobre mis párpados hay densa oscuridad,
17a pesar de no haber violencia en mis manos y de ser pura mi oración.
18¡Oh tierra, no encubras mi sangre! ¡Que no haya lugar para mi clamor!
19He aquí que también ahora mi testigo está en los cielos; en las alturas está mi defensor.
20Mis amigos me escarnecen; mis ojos derraman lágrimas ante Dios.
21¡Oh, si alguien llevara la causa de un hombre ante Dios como entre el hombre y su prójimo!
22Porque los pocos años se van, y yo iré por el camino sin retorno.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 28
1Mi espíritu está atribulado; mis días se extinguen. El sepulcro está preparado para mí.
2No hay conmigo sino burladores, y mis ojos contemplan su hostilidad.
3Por favor, deposita contigo una fianza para mí. ¿Quién me estrechará la mano?
4Porque has cerrado su corazón al entendimiento; por tanto, no los enalteces.
5Los que por recompensa denuncian a sus amigos, aun los ojos de sus hijos desfallecerán.
6El me ha expuesto como refrán a los pueblos; ante ellos soy uno a quien escupen en la cara.
7Mis ojos se han debilitado por la angustia; todos mis miembros son como una sombra.
8Los rectos se asombrarán de esto, y el inocente se levantará contra el impío.
9Pero el justo se aferrará a su camino, y el limpio de manos aumentará sus fuerzas.
10No obstante, volved todos vosotros; venid, por favor. Pero entre vosotros no hallaré ningún sabio.
11Han pasado mis días; se han deshecho mis planes. ¡Aun los deseos de mi corazón!
12Ellos convierten la noche en día: "La luz está cerca de las tinieblas."
13Aunque espere, el Seol será mi casa; tenderé mi cama en las tinieblas.
14A la fosa digo: "Tú eres mi padre," y a los gusanos: "Mi madre y mi hermana."
15¿Dónde está, entonces, mi esperanza? Y mi bien, ¿quién lo verá?
16Descenderán al poder del Seol, pues juntos bajaremos hasta el polvo.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 29
1Entonces intervino Bildad el sujita y dijo:
2—¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended primero, y después hablaremos.
3¿Por qué somos tenidos por animales y por torpes ante vuestros ojos?
4¡Oh, el que despedaza su alma con su furor! ¿Será abandonada la tierra por tu causa? ¿Será removida la peña de su lugar?
5Ciertamente se extingue la luz de los impíos, y no resplandece la lumbre de su fuego.
6La luz se oscurece en su morada, y se apaga la lámpara que está sobre él.
7Los pasos de su vigor son estrechados; su propio plan lo hace caer.
8Porque por sus propios pies es echado en la red, y deambula en la maraña.
9Una trampa lo atrapa por el talón; el enredo se apodera de él.
10Para él está escondida una cuerda en el suelo; para él hay un lazo en el sendero.
11Por todas partes lo sobrecogen los terrores, y le persiguen pisando sus talones.
12En su riqueza está hambriento, y a su lado está lista la desgracia.
13Carcome parte de su piel; el primogénito de la muerte devora sus miembros.
14Es arrancado de su morada, objeto de su confianza, y es conducido ante el rey de los espantos.
15El fuego habita en su tienda; el azufre es esparcido sobre su morada.
16Por abajo se secan sus raíces, y por arriba se marchitan sus ramas.
17Su memoria perece en la tierra, y no tiene nombre en las calles.
18Lo empujan de la luz a las tinieblas; lo echan fuera del mundo.
19No tendrá prole ni descendiente en su pueblo, ni sobreviviente en sus moradas.
20Los que vengan del oeste se horrorizarán de su día, y los que vengan del este serán sobrecogidos por el espanto.
21Tales son las moradas del impío, y tal será el lugar del que no conoce a Dios.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 30
1Entonces intervino Bildad el sujita y dijo:
2—El dominio y el terror son de Dios; él hace la paz en sus alturas.
3¿Tienen número sus tropas? ¿Sobre quién no se levanta su luz?
4¿Cómo puede el hombre ser justo ante Dios? ¿Cómo será limpio el que nace de mujer?
5Si ni la misma luna le resplandece ni aun las estrellas son puras ante sus ojos,
6¡cuánto menos el hombre, que es una larva; el ser humano, que es un gusano!
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 31
1Entonces respondió Job y dijo:
2—¿En qué has ayudado al que no tiene poder o librado al brazo que no tiene fuerza?
3¿Qué has aconsejado al que no tiene sabiduría? ¿Qué sano conocimiento has enseñado en plenitud?
4¿Con la ayuda de quién has pronunciado palabras, y de quién es el espíritu que habla en ti?
5Tiemblan las sombras de los muertos, debajo de las aguas y de los que las habitan.
6El Seol está desnudo delante de Dios, y el Abadón no tiene cubierta.
7El despliega el norte sobre el vacío y suspende la tierra sobre la nada.
8El encierra las aguas en sus nubes, y las nubes no se rompen a causa de ellas.
9El cubre la faz de la luna llena, y sobre ella extiende una nube.
10El trazó el horizonte sobre la faz de las aguas, hasta el límite de la luz con las tinieblas.
11Las columnas de los cielos se estremecen y están atónitas ante su reprensión.
12El aquietó el mar con su poder, y con su entendimiento aniquiló a Rahab.
13Con su soplo despejó los cielos, y su mano atravesó a la serpiente furtiva.
14He aquí, éstos son tan sólo los bordes de sus caminos. ¡Cuán leve murmullo hemos oído de él! Pero el trueno de su poderío, ¿quién lo podrá comprender?
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 32
1Job continuó su discurso y dijo:
2—¡Vive Dios, quien ha quitado mi derecho; y el Todopoderoso, que ha amargado mi alma,
3que mientras haya aliento en mí y el hálito de Dios esté en mi nariz,
4mis labios no hablarán perversidad, ni mi lengua proferirá engaño!
5¡Lejos esté de mí el daros la razón! Hasta que muera, no renunciaré a mi integridad.
6Me he aferrado a mi rectitud y no la cederé. No me reprochará mi corazón mientras viva.
7Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo el que se levanta contra mí.
8Porque, ¿qué esperanza tiene el impío, por mucho que gane, si Dios le despoja de su vida?
9¿Escuchará Dios su clamor, cuando le sobrevenga la calamidad?
10¿Se deleitará en el Todopoderoso? ¿Invocará a Dios en todo tiempo?
11Yo os enseñaré acerca del poder de Dios; no ocultaré lo que concierne al Todopoderoso.
12Si todos vosotros lo habéis visto, ¿por qué os hacéis tan vanos?
13Esta es la porción de parte de Dios para el hombre impío, la heredad que los tiranos recibirán de parte del Todopoderoso:
14Aunque sus hijos se hayan multiplicado, serán para la espada; y sus vástagos no se saciarán de pan.
15Sus sobrevivientes serán sepultados por la plaga, y sus viudas no llorarán.
16Si amontona plata como polvo, y si prepara ropa como barro,
17él la preparará, pero el justo se vestirá con ella, y el inocente repartirá la plata.
18Como la araña edifica él su casa, como la cabaña que hace un guardián.
19Se acostará rico, pero dejará de serlo; abrirá sus ojos, y todo habrá desaparecido.
20Los terrores lo alcanzarán como aguas; el huracán lo arrebatará de noche.
21El viento oriental lo levantará, y se irá; así lo arrancará de su lugar.
22Dios descargará contra él y no tendrá compasión, y él se esforzará para escapar de su poder.
23Contra él batirá las manos, y silbará contra él desde su lugar.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 33
1Ciertamente la plata tiene su mina, y el oro un lugar donde lo refinan;
2el hierro se extrae del polvo, y el cobre es fundido de la piedra.
3El hombre pone fin a la oscuridad, y examina en los lugares más recónditos las piedras de la oscuridad y de las tinieblas.
4Abre socavones en las minas, lejos de las poblaciones, olvidados por el pie del ser humano; allí se descuelgan y se balancean.
5La tierra, de la cual proviene el pan, pero cuyo interior se transforma como con fuego,
6es el lugar cuyas piedras son de zafiro y cuyo polvo es de oro.
7Es una senda que el ave de rapiña no conoce, ni jamás ha mirado el ojo del halcón.
8Nunca la han pisoteado fieras arrogantes, ni por ella caminó el león.
9El hombre extiende su mano hacia el pedernal, y trastorna de raíz las montañas.
10Abre canales en las rocas, y sus ojos ven todo lo preciado.
11Detiene los ríos en sus fuentes, y hace que lo secreto salga a la luz.
12Pero, ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar del entendimiento?
13El hombre no conoce el valor de ella; no se halla en la tierra de los vivientes.
14El océano dice: "Ella no está en mí." El mar dice: "Tampoco está conmigo."
15Por ella no se dará oro fino, ni por su precio se pesará plata.
16No se puede pagar por ella con oro de Ofir, ni con ónice precioso, ni con zafiro.
17Ni el oro ni el cristal son comparables a ella; no será dada a cambio de objetos de oro fino.
18El coral y el cristal de roca, ni mencionarlos; pues el valor de la sabiduría es mayor que el de las perlas.
19No será comparado con ella el topacio de Etiopía, ni se puede pagar por ella con oro fino.
20¿De dónde, pues, proviene la sabiduría? ¿Dónde está el lugar del entendimiento?
21Está encubierto a los ojos de todo ser viviente; les está oculto a todas las aves del cielo.
22El Abadón y la Muerte dicen: "Su fama hemos oído con nuestros oídos."
23Sólo Dios entiende el camino de ella; él conoce su lugar.
24Porque él contempla los confines de la tierra y ve debajo de todos los cielos.
25Cuando él le dio peso al viento y determinó la medida de las aguas,
26cuando le dio estatuto a la lluvia y camino a relámpagos y truenos,
27entonces él la vio y la declaró; la estableció y también la escudriñó.
28Y dijo al hombre: "Ciertamente el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal es el entendimiento."
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 34
1Job continuó su discurso y dijo:
2—¡Quién me concediese ser como en los meses pasados, como en los días cuando Dios me guardaba!
3Entonces él hacía resplandecer su lámpara sobre mi cabeza, y a su luz yo caminaba en la oscuridad.
4Así fue en los días de mi vigor, cuando la amistad íntima de Dios estaba sobre mi morada;
5cuando el Todopoderoso aún estaba conmigo, y mis hijos estaban alrededor de mí;
6cuando mis pasos se bañaban en leche, y la roca me vertía corrientes de aceite.
7Entonces yo iba al tribunal de la ciudad, y alistaba mi asiento en la plaza.
8Los jóvenes me veían y se hacían a un lado; los ancianos se levantaban y permanecían de pie.
9Los magistrados detenían sus palabras, y ponían la mano sobre sus bocas.
10La voz de los nobles se apagaba, y su lengua se pegaba a su paladar.
11Cuando los oídos me oían, me llamaban: "¡Dichoso!" Cuando los ojos me veían, daban testimonio en mi favor.
12Porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía quien le ayudara.
13La bendición del moribundo caía sobre mí, y yo daba alegría al corazón de la viuda.
14Yo me vestía de rectitud, y ella me vestía a mí; como manto y turbante era mi justicia.
15Yo era ojos para el ciego; y pies para el cojo.
16Era un padre para los necesitados, e investigaba la causa que no conocía.
17Yo rompía las quijadas del inicuo, y de sus dientes arrancaba la presa.
18Yo me decía: "En mi nido expiraré, y multiplicaré mis días como la arena."
19Mi raíz alcanzaba hasta las aguas, y de noche el rocío se posaba en mis ramas.
20Mi honra se mantenía nueva en mí, y mi arco se renovaba en mi mano.
21Ellos me escuchaban y esperaban; ante mi consejo guardaban silencio.
22Después de mi palabra no volvían a hablar, y mi discurso destilaba sobre ellos.
23Me esperaban como a la lluvia, y abrían su boca como a la lluvia tardía.
24Cuando me reía con ellos, ¡no lo creían! No dejaban decaer la luz de mi rostro.
25Yo escogía el camino para ellos, y me sentaba como su jefe. Yo vivía como un rey que está en medio de sus tropas, como el que consuela a los que están de duelo.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 35
1Elihú continuó diciendo:
2—¿Piensas que es correcto que digas: "Soy más justo que Dios"?
3Porque has dicho: "¿Qué te importa a ti la ventaja que yo saque de mi pecado?"
4Yo te responderé con argumentos, a ti y a tus amigos contigo:
5Mira los cielos y observa; contempla las nubes, las cuales están más altas que tú.
6Si pecas, ¿qué logras tú contra él? Si tus rebeliones se multiplican, ¿qué le podrás hacer a él?
7Si eres justo, ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá él de tu mano?
8Tu impiedad es para un hombre como tú, y tu justicia para el ser humano.
9Claman a causa de la mucha opresión; gritan a causa del poderío de los grandes.
10Sin embargo, nadie pregunta: "¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que da canciones en la noche,
11que nos enseña por medio de los animales de la tierra, y que nos hace sabios mediante las aves de los cielos?"
12Allí claman, pero él no responde, a causa de la soberbia de los malos.
13Ciertamente Dios no escucha la falsedad; el Todopoderoso ni la mira.
14¡Cuánto menos cuando dices que aunque no lo veas, tu causa está delante de él, y que a él tú esperas!
15Ahora bien, porque su ira no ha castigado, ni ha considerado de veras la rebelión,
16vanamente ha abierto Job su boca, y sin conocimiento multiplica palabras.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 36
1Y Elihú siguió diciendo:
2—Espérame un poco, y te informaré, pues aún tengo palabras a favor de Dios.
3Desde lejos traeré mi saber, y atribuiré justicia a mi Hacedor.
4Pues ciertamente mis palabras no son mentira; contigo está alguien que es completo en conocimiento.
5He aquí que Dios es poderoso, pero no desprecia a nadie. Es poderoso en la fuerza del entendimiento.
6No otorga vida al impío, pero a los afligidos concede justicia.
7No aparta sus ojos de los justos; los hace sentar en tronos junto con los reyes para siempre, y los enaltece.
8Aunque estén presos con grilletes y atrapados con cuerdas de aflicción,
9él les declara lo que han hecho, y sus transgresiones, pues ellos mismos se enaltecieron.
10El abre el oído de ellos a la corrección y manda que se vuelvan de la iniquidad.
11Si ellos escuchan y le sirven, acabarán sus días con bienestar y sus años con prosperidad.
12Pero si no escuchan, serán traspasados por la lanza y perecerán en su ignorancia.
13Pues los impíos de corazón acumulan ira; no clamarán cuando él los ate.
14Ellos mismos morirán en la juventud, y acabarán sus vidas entre los pervertidos.
15El libra al afligido en su aflicción; en medio de la opresión abre sus oídos.
16También te induce a salir de las fauces de la tribulación a un lugar espacioso, libre de restricciones, al solaz de tu mesa llena de abundancia.
17Pero a ti, por estar lleno del juicio que merece el impío, el juicio y la justicia te echarán mano.
18Por lo cual teme, no sea que te tiente la abundancia, ni el mucho soborno te desvíe.
19En la desgracia no te ayudará tu clamor, ni todos tus esfuerzos.
20No anheles la noche, cuando los pueblos se desvanecen en su lugar.
21Cuídate de no volver a la iniquidad, porque eso escogiste más que la aflicción.
22He aquí que Dios es exaltado en su poder. ¿Quién hay que enseñe como él?
23¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Quién le dirá: "Has hecho maldad"?
24Acuérdate de engrandecer su obra, de la cual cantan los hombres.
25Todos los hombres la han visto; el ser humano la mira de lejos.
26He aquí que Dios es tan sublime, que nosotros no le podemos conocer. Es inescrutable el número de sus años.
27El atrae las gotas del agua y a la lluvia convierte en vapor,
28el cual destilan las nubes y chorrean en abundancia sobre los hombres.
29¿Quién podrá comprender de veras el despliegue de las nubes, y el tronar de su bóveda?
30He aquí que sobre ella despliega su luz, y cubre las profundidades del mar.
31Pues por medio de ellos gobierna a los pueblos y da comida en abundancia.
32Con sus manos cubre el rayo y le manda dar en su blanco.
33Su trueno anuncia su presencia; ciertamente tiene celo contra la iniquidad.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 37
1También por esto tiembla mi corazón y salta fuera de su lugar.
2Oíd atentamente el estruendo de su voz, el retumbo que sale de su boca.
3Debajo de todos los cielos lo desencadena y su relámpago cubre los confines de la tierra.
4Después de él ruge el trueno; truena con su majestuosa voz. Cuando se oye su sonido, él no lo detiene.
5Dios truena maravillosamente con su voz; hace grandes cosas que no las podemos comprender.
6Pues a la nieve dice: "¡Desciende a la tierra!"; y a la lluvia y al aguacero: "¡Sed impetuosos, oh lluvia y aguaceros!"
7Pone su sello en la mano de todo hombre, para que todos los hombres reconozcan la obra suya.
8La fiera entra en su escondrijo y permanece en su guarida.
9El huracán viene de su cámara; y el frío, de los vientos del norte.
10Por el soplo de Dios se forma el hielo, y se solidifica la extensión de las aguas.
11El también recarga las nubes de humedad, y la nube dispersa sus relámpagos.
12Por su designio las hace girar alrededor, para que realicen todo lo que les ordene sobre la faz de su mundo habitado.
13Unas veces como azote, otras veces por causa de su tierra y otras veces por misericordia él las hace aparecer.
14Presta atención a esto, oh Job; detente y reflexiona en las obras maravillosas de Dios.
15¿Sabes tú cómo las pone Dios y hace aparecer su nube luminosa?
16¿Sabes tú cómo flotan las nubes, las maravillas de aquel que es perfecto en conocimiento?
17Tú, cuyas ropas quedan calientes cuando la tierra es silenciada a causa del viento del sur,
18¿has extendido con él la bóveda celeste, firme cual espejo de metal laminado?
19Muéstranos qué le hemos de decir, pues no podemos organizar nuestras ideas a causa de las tinieblas.
20¿Habrá que informarle que yo he de hablar? ¿Se le ha de referir lo que diga el hombre?
21Y ahora, nadie puede mirar el sol que resplandece entre las nubes, cuando pasa el viento y las despeja.
22Del norte viene un dorado esplendor; alrededor de Dios hay una temible majestad.
23El Todopoderoso, a quien no podemos alcanzar, es sublime en poder y en justicia. Es grande en rectitud; no oprime.
24Por tanto, le temen los hombres. El no mira a ninguno de los que se creen sabios.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 38
1Entonces Jehovah respondió a Job desde un torbellino y dijo:
2—¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin conocimiento?
3Cíñete, pues, los lomos como un hombre; yo te preguntaré, y tú me lo harás saber:
4¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes entendimiento.
5¿Quién determinó sus medidas? Porque tú lo debes saber. ¿O quién extendió sobre ella un cordel?
6¿Sobre qué están afirmados sus cimientos? ¿O quién puso su piedra angular,
7cuando aclamaban juntas las estrellas del alba, y gritaban de júbilo todos los hijos de Dios?
8¿Quién contuvo mediante compuertas el mar, cuando irrumpiendo salió del vientre;
9cuando le puse las nubes por vestido y la oscuridad como pañal?
10Yo establecí sobre él un límite y le puse cerrojos y puertas.
11Le dije: "Hasta aquí llegarás y no seguirás adelante. Aquí cesará la soberbia de tus olas."
12¿Alguna vez en tu vida diste órdenes a la mañana? ¿Has mostrado a la aurora su lugar,
13para que al tomar por los extremos la tierra, sean sacudidos de ella los impíos?
14Ella se transforma cual la arcilla en el molde, y se presenta como una vestidura.
15Entonces la luz es quitada a los impíos, y es quebrantado el brazo enaltecido.
16¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿Has andado escudriñando el abismo?
17¿Te han sido reveladas las puertas de la muerte? ¿Has visto las puertas de la densa oscuridad?
18¿Has reflexionado acerca de la amplitud de la tierra? ¡Decláralo, si sabes todo esto!
19¿Dónde está el camino hacia la morada de la luz? ¿Y dónde está el lugar de las tinieblas,
20para que las repliegues a su territorio y para que disciernas el camino a su morada?
21Tú lo debes saber, porque entonces ya habías nacido, y es muy grande el número de tus días.
22¿Has entrado en los depósitos de la nieve, o has visto los depósitos del granizo
23que tengo reservados para el tiempo de la angustia, para el día de la batalla y de la guerra?
24¿Dónde está el camino por el cual se distribuye la luz, y se desplaza sobre la tierra el viento oriental?
25¿Quién abre cauce al aluvión, y camino a relámpagos y truenos,
26haciendo llover sobre la tierra sin hombres, sobre el desierto donde no hay un ser humano;
27para saciar la tierra arruinada y desolada, y para hacer brotar la hierba?
28¿Acaso la lluvia tiene un padre? ¿O quién engendró las gotas del rocío?
29¿Del vientre de quién salió el hielo? A la escarcha del cielo, ¿quién la dio a luz?
30Las aguas se congelan como piedra, y se endurece la superficie del océano.
31¿Podrás unir con cadenas a las Pléyades o aflojar las cuerdas de Orión?
32¿Harás salir las constelaciones en su respectivo tiempo? ¿Guiarás a la Osa Mayor junto con sus hijos?
33¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Podrás establecer su dominio en la tierra?
34¿Alzarás a las nubes tu voz para que te cubra abundancia de aguas?
35¿Enviarás los relámpagos, de modo que vayan y te digan: "¡Aquí nos tienes!"?
36¿Quién puso sabiduría en el ibis? ¿Quién dio inteligencia al gallo?
37¿Quién puede contar las nubes con sabiduría? ¿Quién puede hacer que se inclinen las tinajas de los cielos,
38cuando el polvo se endurece como sólido y los terrones se pegan unos con otros?
39¿Cazarás presa para la leona? ¿Saciarás el apetito de sus cachorros
40cuando se recuestan en sus guaridas y se quedan en la espesura, en sus escondrijos?
41¿Quién prepara al cuervo su comida cuando sus polluelos claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 39
1¿Conoces tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿Has observado el parto de las gacelas?
2¿Has contado los meses que cumplen? ¿Conoces el tiempo cuando han de parir?
3Se encorvan, expulsan sus crías y luego se libran de sus dolores.
4Sus hijos se fortalecen y crecen en campo abierto; luego se van y no vuelven más a ellas.
5¿Quién dejó libre al asno montés? ¿Quién soltó las ataduras del onagro?
6Yo puse el Arabá como su casa, y las tierras saladas como su morada.
7Se burla del bullicio de la ciudad; no escucha los gritos del arriero.
8Explora los montes tras su pasto, y busca todo lo que es verde.
9¿Consentirá en servirte el toro salvaje y pasar la noche junto a tu pesebre?
10¿Atarás al toro salvaje con coyundas para el surco? ¿Rastrillará los valles tras de ti?
11¿Confiarás en él, por ser grande su fuerza, y descargarás sobre él el peso de tu labor?
12¿Crees que él ha de regresar para recoger el grano de tu era?
13Se agitan alegremente las alas del avestruz; ¿pero acaso sus alas y su plumaje son los de la cigüeña?
14Porque ella abandona sus huevos en la tierra, y sobre el polvo los deja calentarse.
15Y se olvida que un pie los puede aplastar o que los animales del campo los pueden pisotear.
16Trata con dureza a sus hijos, como si no fueran suyos, sin temor de que su trabajo haya sido en vano.
17Es que Dios le hizo olvidar la sabiduría y no le repartió inteligencia.
18Pero cuando levanta las alas para correr, se ríe del caballo y del jinete.
19¿Diste bravura al caballo? ¿Engalanaste de crines su cuello?
20¿Lo harás brincar como a una langosta? El resoplido de su nariz es temible.
21Escarba en el valle y se regocija con fuerza; sale al encuentro de las armas.
22Se ríe del miedo y no se espanta; no vuelve atrás ante la espada.
23Sobre él resuenan la aljaba, la hoja de la lanza y la jabalina.
24Con estrépito y furor devora la distancia y no se detiene aunque suene la corneta.
25Relincha cada vez que suena la corneta, y desde lejos olfatea la batalla, la voz tronadora de los oficiales y el grito de guerra.
26¿Es por tu inteligencia que el halcón emprende el vuelo y extiende sus alas hacia el sur?
27¿Es por tu mandato que el águila se eleva y pone en lo alto su nido?
28En las peñas habita y pernocta en la cumbre de la peña, en lugar inaccesible.
29Desde allí acecha la presa; sus ojos la observan de muy lejos.
30Luego sus polluelos chupan la sangre. Donde haya cadáveres, allí estará ella.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 40
1Jehovah continuó y dijo a Job:
2—¿Desistirá el que contiende con el Todopoderoso? El que argumenta con Dios, que responda a esto.
3Entonces Job respondió a Jehovah y dijo:
4—He aquí que yo soy insignificante. ¿Qué te he de responder? Pongo mi mano sobre mi boca.
5Una vez hablé y no volveré a responder; aun dos veces, pero no continuaré.
6Entonces Jehovah respondió a Job desde el torbellino y dijo:
7—Cíñete, pues, los lomos como un hombre; yo te preguntaré, y tú me lo harás saber:
8¿Acaso invalidarás mi juicio? ¿Me condenarás a mí para justificarte tú?
9¿Tienes tú un brazo como el de Dios? ¿Y truenas con una voz como la de él?
10Adórnate, pues, de majestad y alteza; vístete de gloria y esplendor.
11Difunde la indignación de tu furor; mira a todo soberbio y humíllalo.
12Mira a todo soberbio y somételo; pisotea a los impíos en su sitio.
13Entiérralos juntos en el polvo; encierra sus rostros en lugares ocultos.
14Entonces yo también reconoceré que tu mano derecha te dará la victoria.
15He allí el Behemot, al cual yo hice junto contigo. Come hierba como el buey.
16He aquí que su fuerza está en sus lomos y su vigor en los músculos de su vientre.
17Pone su cola tensa como un cedro, y los nervios de sus muslos están entretejidos.
18Sus huesos son como tubos de bronce, y su osamenta como barras de hierro.
19Es una obra maestra de Dios. Sólo su Hacedor le puede acercar su espada.
20Pues los montes producen hierba para él, donde retozan todos los animales del campo.
21Se recuesta debajo del loto en lo oculto del cañaveral y del pantano.
22Las plantas de loto lo cubren con su sombra; lo rodean los sauces del arroyo.
23He aquí que cuando el río se desborda, él no se apresura a escapar. Estará confiado aunque todo el Jordán se arroje contra su boca.
24¿Lo atrapan cuando está vigilando? ¿Le perforan la nariz con garfios?
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 41
1¿Sacarás tú al Leviatán con anzuelo? ¿Sujetarás con una cuerda su lengua?
2¿Pondrás soga de juncos en sus narices? ¿Horadarás con gancho su quijada?
3¿Acaso te colmará de ruegos? ¿Te hablará con palabras sumisas?
4¿Hará un trato contigo, para que lo tomes por siervo perpetuo?
5¿Jugarás con él como con un pájaro? ¿Lo atarás para tus niñas?
6¿Negociarán por él los grupos de pescadores? ¿Se lo repartirán entre sí los mercaderes?
7¿Podrás llenar de arpones su piel o su cabeza con lanza de pescar?
8Pon sobre él tu mano: Te acordarás de la batalla, ¡y nunca volverás a hacerlo!
9He aquí que toda esperanza del hombre se frustra, porque ante su solo aspecto uno cae hacia atrás.
10Nadie hay tan osado que lo despierte. ¿Quién podrá presentarse delante de él?
11¿Quién me ha dado primero para que yo le restituya? ¡Todo lo que hay debajo del cielo, mío es!
12No guardaré silencio acerca de sus miembros, ni de sus proezas, ni de su gallarda figura.
13¿Quién podrá levantar la superficie de su vestidura? ¿Quién se acercará a él con su doble coraza?
14¿Quién abrirá sus fauces? Hay terror alrededor de sus dientes.
15Su espalda está recubierta de hileras de escamas herméticamente unidas entre sí.
16La una se junta con la otra, de modo que ni el aire puede pasar entre ellas.
17Pegadas están unas con otras; están trabadas entre sí y no se podrán separar.
18Sus estornudos lanzan destellos de luz; sus ojos son como los párpados del alba.
19De su boca salen llamaradas; escapan chispas de fuego.
20De sus narices sale humo, como de olla que hierve al fuego.
21Su aliento enciende los carbones, y de su boca salen llamaradas.
22Su poderío reside en su cuello; ante su presencia surge el desaliento.
23Los pliegues de su carne son apretados; son sólidos e inamovibles.
24Su corazón es sólido como una roca, sólido como la piedra inferior de un molino.
25Cuando él se levanta, los poderosos sienten pavor y retroceden ante el quebrantamiento.
26La espada que lo alcanza no lo afecta; tampoco la lanza, ni el dardo, ni la jabalina.
27Al hierro estima como paja, y a la madera como a la corrosión del cobre.
28Las flechas no le hacen huir; las piedras de la honda le son como rastrojo.
29Al garrote considera hojarasca; se ríe del blandir de la jabalina.
30Por debajo tiene escamas puntiagudas; deja huellas como un trillo sobre el lodo.
31Hace hervir el abismo como caldera y convierte el mar en una olla de ungüentos.
32Tras de sí hace resplandecer un sendero; como si el océano tuviera blanca cabellera.
33No existe sobre la tierra algo semejante; está hecho exento de temor.
34Menosprecia todo lo que es alto; es el rey de todas las fieras arrogantes.
↑ Volver al Índice de JobJob - Capítulo 42
1Entonces Job respondió a Jehovah y dijo:
2—Reconozco que tú todo lo puedes, y que no hay plan que te sea irrealizable.
3"¿Quién es ese que encubre el consejo, con palabras sin entendimiento?" Ciertamente dije cosas que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí, las cuales jamás podré comprender.
4Escucha, por favor, y hablaré: "Yo te preguntaré, y tú me lo harás saber."
5De oídas había oído de ti, pero ahora mis ojos te ven.
6Por tanto, me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza.
7Y aconteció, después que Jehovah habló estas palabras a Job, que Jehovah dijo a Elifaz el temanita: —Mi ira se ha encendido contra ti y tus dos compañeros, porque no habéis hablado lo recto acerca de mí, como mi siervo Job.
8Ahora pues, tomad para vosotros siete toros y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros. Entonces mi siervo Job orará por vosotros, porque a él atenderé para no trataros con afrenta. Porque no habéis hablado lo recto acerca de mí, como mi siervo Job.
9Entonces fueron Elifaz el temanita, Bildad el sujita y Zofar el namatita, e hicieron como Jehovah les había dicho. Y Jehovah atendió a Job.
10Jehovah restauró a Job, cuando él oraba por sus amigos, y aumentó Jehovah al doble todo lo que había pertenecido a Job.
11Entonces vinieron a él todos sus hermanos, todas sus hermanas y todos los que le habían conocido antes, y comieron con él en su casa. Se compadecieron de él y lo consolaron por todo aquel mal que Jehovah había traído sobre él. Cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un pendiente de oro.
12Jehovah bendijo los últimos días de Job más que los primeros, y llegó a tener 14.000 ovejas, 6.000 camellos, 1.000 yuntas de bueyes y 1.000 asnos.
13Tuvo también siete hijos y tres hijas.
14A la primera le puso por nombre Jemima; el nombre de la segunda era Quesia, y el nombre de la tercera, Queren-hapuj.
15No había en toda la tierra mujeres tan hermosas como las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos.
16Después de esto, Job vivió 140 años y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta cuatro generaciones.
17Y murió Job anciano y lleno de años.
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